Todas las predicciones de la gran referente del horóscopo chino en América Latina, Ludovica Squirru Dari, rumbo al año del Perro de Tierra que comienza el 16 de febrero de 2018 y finaliza el 4 de febrero de 2019.

El perro es el signo más humanista del zodíaco chino. Durante este año sabremos cuál es el sentido de la vida en el planeta que entre todos hicimos y destruimos, y pondremos en la balanza las prioridades del sentido sagrado de la vida, que pisoteamos, arruinamos, despreciamos en una de las fases más críticas de la historia de la humanidad.

Desde China −país altamente contaminante− y EEUU −con la mayor polución de dióxido de carbono (CO2) y fábricas de carbón, pozos petroleros, derroche energético− hasta los países más pequeños, todos tendremos que aprender a administrar los escasos y cada vez más limitados recursos naturales. Sin duda, el mejor amigo del hombre, el amoroso perro, nos guiará en las tinieblas.

Nuestro amigo el gallo de fuego, que fue sobre todo de riña y de picotazos en el talón de Aquiles, dejó un nuevo escenario para quienes se sintieron «intocables» en el Olimpo de las mafias enquistadas en el poder de cada región, país o universos paralelos de presidentes corruptos de alta gama y vuelo de gallareta que nos robaron no solo nuestro dinero, trabajo, buena fe, sino los valores que pregonaba Confucio en el pueblo chino.

¿Cómo seguir? Es imprescindible, fundamental, escuchar los consejos de un buen perro amigo, familiar, socio, pareja.

El olfato que han desarrollado para sobrevivir en este mundo contaminado es la llave maestra para que no nos desviemos del tao.

No habrá mucho por qué preocuparnos: el mundo cambió su moneda, su forma de pago; han caído los grandes paradigmas, y durante este año y el del chancho de tierra (2019) deberemos reinventarnos.

Retornará la familia como base para la sobrevivencia; los lazos cortados, interrumpidos, lastimados, agredidos encontrarán eco entre su propia tribu, ADN, árbol genealógico. Se abrirán las compuertas del corazón y las constelaciones familiares serán esenciales para recuperar vínculos profundos entre sus miembros.

Todas las ciencias humanistas estarán en auge; volverán los cursos, seminarios, las plazas, los espacios públicos donde se filosofará, se intercambiarán ideas para cuidar el medio ambiente, los nuevos programas educativos de escuelas y universidades en las que se integrará a la comunidad de los hombres a maestros, artistas en el arte de reinventarse y vivir con lo que ha quedado después de las últimas imágenes del naufragio.

Estará de moda comunicarse sin tecnología (habrá una estampida en la caída de computadoras, tablets, teléfonos celulares), aparatitos que han convertido a la gente en robots, y que los han alejado de su misión como cocreadores.

El perro de tierra es al pan, pan, y al vino, vino. No tiene segundas intenciones; su hiperrealismo no es mágico, es letal, contundente, avasallante. Nos trae nuevas enseñanzas, sin cuaderno, lápiz ni libros que ya son caducos para la nueva humanidad.

Es un amigo incondicional si siente que estás en el tao (camino), pero si te desvías te cobra peaje.

Lo intangible e invisible también nos contamina y envenena.

Es importante separar la basura degradable de la no degradable, ser socio de Greenpeace, no tirar plásticos en ríos, en el mar o en parques; pero lo más importante es desechar la energía shan, negativa, de tu vida.

No somos conscientes de la ola de maltrato que recibimos diariamente desde que salimos de casa a trabajar, cuando tomamos un colectivo, tren, subte, al ser ciclistas, peatones o conducir una moto o un auto. La ley de la selva está esperándote para darte un golpe maestro y si no tenés precaución o cuidado energético y real, podés ser parte de la noticia de policiales del día.

Por eso, en el año del perro debemos agudizar nuestro olfato, nuestra intuición, despertar el tercer ojo y los chakras para defendernos ante sorpresivos ataques callejeros, viales, o atentados, que están en expansión.

El planeta deberá retornar a su sanación a través de rituales ancestrales de los pueblos originarios. Buscar en las raíces de cada cultura los hitos, los episodios, las fechas en que por razones endógenas o exógenas se desnaturalizó el rumbo, el fluir de su comunidad, y sanarla.

Lo que cambiará la furia, la ira, el odio y el deseo de venganza que tienen los excluidos del planeta es más un ejercicio espiritual, humano, epistemológico, que político y económico.

La naturaleza estará en situación de emergencia; la deforestación, el saqueo sin control de bosques y selvas nativas deberán ser frenados para que sobrevenga el cambio, la reforestación, la preservación, el cuidado por parte de la comunidad, con enseñanza simultánea a los guardianes del medio ambiente.

La familia es responsable de dar el ejemplo: traer hijos al planeta dependerá de un compromiso social, espiritual y de salud holística.

Las instituciones deberán estar saneadas con juicios a quienes se enriquezcan con el poder ciudadano, que deberán ser llevados a cabo en tiempo y forma, con penas que sean proporcionales a los delitos. La paciencia civil llegará a su fin durante el año del Perro de Tierra, y habrá revueltas inesperadas entre ladridos y combates cuerpo a cuerpo, como en la antigüedad.

Rata

Para la rata, los años del perro son confusos porque obedecen a ritmos que no le resultan fáciles de seguir. Es muy importante que no se altere si hace el ridículo de vez en cuando. Además, este año el perro le va a enseñar a ser más compasiva y comprensiva, hasta con gente que le parece ignorante o estúpida; si la rata se niega a ello, el perro le morderá la cola un par de veces. No es un año sencillo para las ratas del sexo femenino porque costará trabajo encontrar pareja o mantener la actual, sobre todo si en un lapsus aprehensivo les entra el miedo de quedarse solas. Los machos de la especie rata estarán más cómodos, pero será fácil provocarlos si siempre se aferran a tener la razón.

Queridos roedores: imagino la búsqueda en el más allá, en otras galaxias, credos, culturas para aterrizar y alejarse de la multiprocesadora del año del gallo de fuego. Las pruebas entre el supramundo y el inframundo han sido continuas, sin pausas, recreos ni vacaciones, y los han dejado despellejados. Vivieron múltiples situaciones inesperadas, y otras, largamente elucubradas, llegaron al fin. Por eso, unir el rompecabezas, el estallido de tantos frentes, los dejará en estado de desazón, opresión y agotamiento.

El perro, a pesar de tener algunas cosas en común, tiene otra cosmovisión de la vida, de cómo enfrentar los problemas en lo cotidiano, de ladrar, de morder como perros salvajes a quienes se acerquen distraídos o no tengan claridad en sus objetivos. El año del perro será la gran oportunidad para reformular su vida y no postergar más sus sueños. Para tener la capacidad de modificar las pequeñas cosas, la vida hogareña, las relaciones afectivas, con socios, las prioridades laborales, los proyectos de estudios o las asociaciones con fines benéficos.

Dependerá de ustedes poner a favor este año para reformular los temas esenciales de la vida.

El perro admira a quienes se esfuerzan, trabajan, comparten, debaten, hacen actos de altruismo y son solidarios. Por eso confío en que abrirán el gran angular durante este tiempo para aceptar nuevos paradigmas.

Búfalo

El año del perro no será tan productivo como el del gallo, así que tiene que prepararse

para cualquier problema social que se le presente ya que su natural capacidad para trabajar se verá detenida para dar paso a una necesidad de competir en vez de cooperar. También sufrirá reveses sociales si no pone atención en lo que dice y cómo se expresa. Este año sus aliados serán los amigos del signo gallo y serpiente, ya que hay tanta energía tierra que se sentirá abrumado, y esos signos ayudan a que saque lo mejor de sí, que es su capacidad para concentrarse.

El búfalo, el signo más ordenado, metódico, conservador del zodíaco chin, y el perro, se atraen, gustan, admiran y veneran.

El año del gallo dejó las arcas del buey llenas de entusiasmo, plenitud, amigos, negocios, viajes e ideas renovadoras en el cenit de sus aspiraciones. El amigo leal, el perro, completará este ciclo con serenidad, moderación, olfato, competitividad y nuevos caminos que lo sorprenderán por lo inesperado. Ha labrado con esfuerzo la pradera, ha puesto en orden papeles, asuntos legales, herencias y divorcios. Ahora respira hondo un nuevo porvenir.

La familia lo quiere y respeta, pero disfruta de tenerlo a cierta distancia, para poder fluir con el tao. Su ecosistema está esperando que dé un giro en el timón de su vida y pueda ser libre, conquistar sus pasiones e instintos y encauzarlos con técnicas de autoayuda.

Su compromiso con la pareja o cónyuge se afianzará; estará abierto a traer perritos al planeta tierra o adoptar nuevos seres que necesitan de su protección.

El i ching anuncia un tiempo de gran estabilidad, a pesar de la ansiedad que lo caracteriza y que debe controlar para no caer en trampas afectivas que lo atrasen en su evolución.

Estará más sociable que de costumbre. El perro le pedirá ayuda en momentos especiales de crisis; su templanza, sentido del deber y chispazos de humor ayudarán al can, que le brindará su grata compañía.

Durante el año del perro se reencontrará con viejas amistades que estuvieron blindadas y comenzará una nueva etapa sistémica y original con los vínculos afectivos.

Tigre

El perro es amigo del tigre y se protegen mutuamente, pero todo lo bueno o malo que afecte al perro afectará también al tigre. El perro trae amor, amistades, cambios fuertes. La segunda mitad del año será importante porque tendrá ráfagas de inspiración y creatividad maravillosas, pero si no cuenta con el tiempo y el espacio para trabajar adecuadamente todo eso se va a desperdiciar. Para disfrutar este año, tiene que buscar un espacio propicio para trabajar, además de contar con tiempo, algo que solo logrará respetando el espacio de los demás y delimitando las horas de forma disciplinada, porque en sus arrebatos de genialidad podría perderse momentos importantes con la familia y sus amigos.

En el año del perro, los tigres serán muy beneficiados. La afinidad entre ambos signos será el premio al felino, que en los últimos años ha atravesado desiertos, mesetas, hondonadas, precipicios, tempestades, y celebrará como pocos el inicio del año del perro el 16 de febrero de 2018. Su espíritu combativo, guerrero, altruista y solidario encontrará eco durante este tiempo y podrá disfrutar cada día con serenidad, conciencia, paz interior y convocatoria en lo que se proponga. Los golpes de suerte, azar o cambios en el trabajo que ocurrieron durante el año del gallo lograron apaciguar la angustia y la ansiedad y apuntalaron la autoestima del tigre y la fe que depositó en sus planes de toda índole.

Un tiempo de ordenar asuntos legales, judiciales, conflictos entre socios y rugidos en la alcoba por derechos matrimoniales le dará la serenidad que le aconseja el i ching.

El año del perro le permitirá al tigre no postergarse más en nada. Su corazón volvió a latir con pasión; sabe que eso es señal de seguir su intuición y no dejar que las personas que económicamente dependen de usted lo juzguen.

Saldrá de roles estancados; participará en encuentros espirituales, meditaciones, constelaciones familiares, eneagramas, registros akáshicos, memoria celular para remover viejos rencores, situaciones traumáticas, alejamientos intempestivos, deudas familiares que lo mantuvieron «desaparecido» en redes sociales, en fiestas de fin de año con sus seres queridos.

Es un tiempo de introspección, de remover el spam de su vida y de sus relaciones tóxicas para salir adelante.

Conejo

La relación entre el perro y el conejo es especial. Juntos conforman una combinación de Qi, energía, que atrae el fuego. Esta energía equivale a la alegría, la comedia, los alimentos picantes y el clima caliente; por lo tanto, el conejo podrá dejar atrás los enojos propios de la energía madera. También atrae problemas con el sistema circulatorio y el corazón, motivo por el cual los conejos de los años 1939, 1951, 1963 y 1975 necesitan prestar atención a su dieta, además de ponerse a hacer ejercicio.

Queridos conejos, gatos y liebres: imagino las piruetas, acrobacias, cambios sustanciales y apuestas políticas que dirimieron durante el año del gallo. omomom.

Su admirador, cómplice y sponsor, el perro, los invitará a tener una grata estadía durante su reinado. Les dará un cheque en blanco para que se jueguen, arriesguen, confíen en su vocación, idea, proyecto creativo, y lo asuman.

Están dadas las condiciones para que el conejo organice a la tribu, a los amigos y al zoo para ser el artífice de una buena jugada. Su intuición estará afilada; retornará el tiempo de la magia y del buen gusto a su cromática existencia.

Tendrá energía positiva en cada situación difícil, hostil, y la transmutará con su carisma y eficacia.

Su espíritu rebelde y travieso saldrá de viaje. Se asentará en un nuevo lugar; echará raíces, dará trabajo a mucha gente y gestará un telar de tramas con fines comunitarios y sociales de gran alcance.

El perro, leal y amigo, lo controlará y cuidará, y le brindará nuevas ideas para que no se desvíe del tao.

En la familia habrá rebelión en la granja. Su mayor desafío será en la constelación familiar. Poner orden en cada relación, asumir las responsabilidades de madre, padre, hermano, o unir a los parientes enemistados será una buena manera de autosanación.

Su capacidad de liderazgo estará a prueba: podrá ser parte de ONG, comedores, cooperativas, y sentir que su experiencia ayuda al prójimo.

Tendrá que estabilizar una relación afectiva, o podría perderla.

Año de alegrías, cambios positivos y humanitarios.

Dragón

El perro y el dragón son signos opuestos a nivel energético, no «hablan el mismo idioma». Se trata de un conflicto entre dos energías tierra distintas: el desierto y el lecho marino; uno es evidente, ardiente, abierto, el otro es oscuro, frío, misterioso. El dragón tratará de reforzar esa cualidad misteriosa y fría del lecho marino y la respuesta de la energía del año será exponer los sentimientos del dragón hasta que salga de su exilio emocional, algo que le parecerá invasivo. No le quedará más que hacer Wèi (no forzar la acción de las cosas) y dejarse llevar por las circunstancias.

A pesar de las crudas pruebas del año del gallo con respecto a la constelación familiar, a síntomas que aparecieron en sus siete cuerpos, a la revolución sistémica que abarcó su trabajo, sus estudios, viajes y aprendizaje, el 16-2-2018 podrá recibir al perro con cariño y buen humor. Es cierto que el dragón admira al perro por su perfil bajo, buena conducta, responsabilidad, sentido común, solidaridad, ladridos oportunos en tiempos de crisis, y le gustaría imitarlo; confía en su bonus track celestial y lo mira desde las alturas.

El i ching le aconseja estar atento a la nutrición. No solo en un sentido estricto, que abarca la dieta, el deporte, los ejercicios zen: yoga, taichí, chi kung, sino la nutrición de su espíritu, relaciones afectivas, de amistad, de trabajo, estudio.

Es parte de su personalidad el ayudar en exceso, sin medir cuánto y a quién, y a veces resulta contraproducente para su salud. Sus síntomas necesitarán más atención debido al estrés ocasionado en la constelación familiar. Le hará falta darse más tiempo para poner en orden situaciones legales.

Sentirá ganas de rebelarse; buscar a los amigos que tiene en cada lugar del país y del mundo, y visitarlos. Como el planeta está demasiado caótico y opaco para su glamour, oscilará entre estados up y down; es recomendable que busque ayuda terapéutica. Pagará caro los excesos; el perro lo pondrá a prueba en situaciones inesperadas y deberá resolver con sensatez los problemas. Iniciará una nueva etapa en su vida, en un lugar donde podrá disfrutar de la naturaleza, rodeado de amigos y de la familia; cocinar, hacer una huerta orgánica, adoptar mascotas y nuevos seres que le pedirán i-shokuju (techo, vestimenta y familia). Sentirá necesidad de evaporarse, de dar un portazo a la pareja o a la «vía láctea» de problemas no resueltos, pero si no se ocupa de solucionar sus temas, estos se convertirán en una pesadilla.

El año del perro le susurrará al oído nuevas ideas para concretar cuando se sienta liviano de equipaje. Las relaciones afectivas estarán en crisis; es aconsejable que siga confiando en que saldrá de la obsesión, la manipulación y el control para poder crear vínculos saludables que lo energicen y no lo vampiricen.

Serpiente

El año anterior fue tremendo, como una montaña rusa en cuanto a actividades y salud, pero perfecto en todo lo demás, y ahora tiene que aprender a capitalizar lo conseguido para que el tiempo levante su espíritu, que tiende a veces al cinismo. Este año se trata de compromiso y amor. La mayor parte de su vida estará enfocada en asuntos románticos y de lealtad porque la energía del perro atrae la necesidad de sentirse amada. Las serpientes comprometidas y casadas querrán comenzar una familia, lo cual no es recomendable ya que si se embarazan a partir de junio podrían dar a luz chanchitos, que no comprenderán su modo de ver el mundo; por lo tanto les pedimos paciencia.

Las serpientes saldrán de sus madrigueras a buscar un poco de sol, después de un año del gallo que las reconectó con su esencia, realidad, límites.

El mundo necesita que se retire a meditar, practicar el ho’oponopono, cambiar la piel en silencio y abrir el tercer ojo. No podrá comenzar nada nuevo si no cierra con prolijidad, desapego y convicción el ciclo anterior.

Para poder saldar karma es necesario que busque ayuda, desde terapeutas, chamanes, constelaciones familiares, reiki, yoga, eneagrama.

Su salud estará resentida; deberá integrar los problemas con conciencia para cambiar el foco de sus males.

El perro la mirará con lupa: sabe que su doble vida, sus asuntos ocultos, desidia, pereza y despotismo no son posibles en un mundo que necesita seres solidarios, abiertos, generosos y llenos de ideas para mejorar el día a día.

Apenas lleguen los primeros ladridos buscará huir a la montaña o a un lugar donde no la encuentren.

Tal vez, después de los dos años que atravesó, realmente esté tocando fondo con sus últimas reservas de agua, prana, amigos, ADN, y alguna víctima que secuestró en la madriguera para no quedarse absolutamente sola digiriendo su propio veneno.

En la familia habrá duelos, separaciones, pérdidas y pase de facturas. Su vida necesitará una sanación pránica, dieta y nuevos guías que la orienten en un nuevo mapa existencial.

La serpiente que esté net de karma tendrá un año contemplativo, austero, con alegrías breves y nuevos objetivos.

Podrá buscar un nuevo lugar para vivir, alejado de su pasado o al menos de sus últimas vidas en esta existencia. Será recomendable que haga las paces con sus íntimos enemigos; que busque los rastros de sus hijos, hermanos y padres, y que los integre a su realidad sin mordeduras letales.

El año del perro la contagiará de buenas ideas, actos solidarios, donaciones acertadas, le dará la posibilidad de cambios de trabajo u oficio para que gratifiquen y endulcen sus horas de soledad.

El tiempo de la retirada es fundamental para el retorno a la vida.

Caballo

El año del perro es un año en el que tiene que cosechar lo que sembró en el amoroso año del gallo, pero tendrá que trabajar como caballo de tiro. Este año ofrece una combinación de energías que remunerará sus esfuerzos, pero lo dejará un tanto aislado si no se fija. Los caballos ya entrados en canas (1942, 1954 y 1966) tendrán arrebatos de genialidad que no sentían desde la adolescencia, que necesitan aprovechar y hacer de este año el primero de una racha de buena ventura que les hacía falta. Los caballos de 1978 comenzarán a ser reconocidos por su trabajo y a disfrutar de una posición social y laboral más privilegiada. Los jóvenes de 1990 y 2002 estarán rebeldes, igual que los pequeños de 2014.

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Al final llega el año del perro, el mejor amigo del caballo, para acompañarlo al gran cambio que vino gestando en los últimos años y darle ánimo, fe y buenos consejos.

Celebro este tiempo, conociendo la buena influencia que tiene el perro en la vida del equino: ambos conforman un dúo capaz de producir una revolución y conseguir la victoria.

El caballo tiene un horizonte de eventos, y las praderas para galopar hasta detenerse, o ir al trote, al paso; sentir que puede disfrutar esta muda de piel, de ideas, de lugar, de trabajo, de pareja con liviandad del ser.

La revolución es la posibilidad de cambios reales en temas concretos: un nuevo oficio o trabajo, estudio, relación afectiva con continuidad y entusiasmo, trayendo o adoptando perritos.

Su buen humor y ánimo resultarán contagiosos; será el carismático y divertido caballo de circo que nos hará sacar la sortija, convocar multitudes en actos públicos, en fiestas.

Su revolución estará ligada al cambio de hábitos y costumbres; al look, a estar en la vanguardia de situaciones que serán los pilares fundamentales de la nueva humanidad.

Podrá convocar ayudantes y avatares, gente sabia y especialistas en cada área para formar equipos de trabajo con fines solidarios.

El renacimiento será total; es cierto que fue arando el terreno con ayuda exterior, pero podrá sembrar y cosechar éxitos durante este año.

Ambos sexos del signo podrán encontrar al compañero ideal para relinchar sus alegrías y penas.

Sus finanzas crecerán y será productor de otras personas a las que admira. En conjunto desplegarán talento, arte y rock and roll.

En la constelación familiar habrá que estar más presente; alguna demanda, juicio o herencia necesitará de profesionales idóneos para llegar a buen término.

Es necesario que escuche cada minuto, hora y día lo que le dice su intuición.

El año estará colmado de mensajes muy emotivos, y tendrá que seleccionar con tacto la forma de involucrarse; si no, corre el riesgo de salir herido.

Cabra

Este año será una montaña rusa. El año del perro provoca energías difíciles de digerir. Necesitarán reforzar la salud, sobre todo las cabras longevas y las preescolares, porque habrá peligro de infecciones virales y bacterianas. Las horas de sueño deberán ser estrictas, es importante que ya estén dormidas al llegar la medianoche, porque tenderán a tomar las peores decisiones en las horas de la rata (23 a 1 de la madrugada). Aún así este será un año romántico: querrán comprometerse. Las cabras de 1979 y 1991 estarán proclives, a partir de junio, a engendrar chanchitos, que serán el mejor regalo que el perro les puede ofrecer.

Año de pequeños, medianos y grandes logros, si escuchan a su corazón, a las pausas entre tanto aturdimiento y muchos tropiezos que han tenido en los últimos años, desde su reinado en el año de la cabra de madera.

El aprendizaje ha sido intenso; la vida sacudió el corral de la familia con tempestad, fuego, agua y diversas pruebas que han esculpido su vida cotidiana y han provocado cambios de rumbo en más de una ocasión.

El año del perro será un tiempo de seguir con calma, intuición y desapego cada señal que aparezca en el tao.

Es necesario que no se deje influenciar por gente que tiene intereses económicos o sociedades; podrían ocasionarle problemas legales y administrativos que la enfermarían y desviarían de sus objetivos.

Tendrá ganas de dedicar más tiempo a la constelación familiar, compartiendo sanación, diálogo, laborterapia y secretos que la perturbaron gran parte de su vida.

Su corazón estará latiendo fuerte; un flechazo, un amor del pasado irrumpirán en su vida sin aviso.

Sentirá deseos de renunciar a la rutina, de emprender un viaje o de casarse y traer perritos a la cucha.

Su espíritu rebelde será ejemplo para el rebaño; tendrá ganas de rebelión en la granja, y de escuchar a un maestro en esta nueva etapa.

A pesar de pérdidas afectivas sabrá integrar en su alma a quienes fueron parte de su crecimiento material y espiritual.

Su sentido del humor oscilará al compás de sus estados maníaco depresivos.

Es necesario que busque terapias alternativas para no caer en el abismo: yoga, taichí, meditación dinámica, medicina núbica, reiki, chi kung, y practicar el ho’oponopono.

Es un año para arar y sembrar la pradera; ser cauta en gastos, reconciliarse consigo misma, abrir nuevas compuertas para recibir chi, prana, aire puro en la naturaleza.

Año de cambios profundos en la cosmovisión de su vida; su amigo, el perro, la ayudará a agudizar la intuición para vivir la vida que soñó rumbo al año del chancho.

Mono

La energía del año del perro es como un horno que funde la energía metal del mono. Este proceso de fundición energética hace que el mono sea más disciplinado. Tendrá más sentido común y madurez para poder afrontar diferentes problemas. Estará más abierto a recibir críticas constructivas. Cualquier conato de depresión será controlado porque la energía del año lo ayudará a razonar con calma y buen humor. Tiene que aprovechar para hacer cosas nuevas, terminar proyectos inconclusos. Obtendrá reconocimientos que en otros momentos le fueron negados por envidia o por celos de quienes no pueden con su intensidad. También es posible que reciba diplomas y títulos; los monos adolescentes y los que estén tratando de terminar sus estudios podrán hacerlo con más facilidad durante este año.

El i ching nos aconseja que no volemos alto, pues encontraríamos obstáculos difíciles de atravesar. Debemos tener un vuelo moderado. No es un año para soñar con hacer monerías. Debemos mantenernos en alerta, conscientes, atentos a las pruebas que nos mandará el tao, y por supuesto, para quienes no hicieron los deberes será un año muy complicado.

Los monos oscilarán entre el supramundo y el inframundo. Por eso desde ahorita nomás deberán valorar, apreciar, cuidar las pequeñas cosas de la vida. El perro admira al mono; observa con atención cada acción, movimiento e idea audaz del simio para guiarlo y aconsejarlo con su olfato. Querida tribu, es un año para volar en parapente a zonas conocidas, a casa, y adonde nos espere nuestro perro para protegernos ante las adversidades, que estarán acentuadas durante este año. Debido a las características de Superman o la Mujer Maravilla que tenemos, les aconsejo no construir castillos en el aire ni elucubrar negocios con los CEO de las mayores empresas del mundo, sino cultivar y domesticar el carácter, las tendencias hipomaníacas, el perfil bajo, y anidar en su lugar en el mundo. Los lacerantes picotazos en el ADN y el alma durante el año del gallo los dejaron atentos, vulnerables, y a la vez más inmunes a las flechas envenenadas de las que son blanco por la envidia que despiertan en el zoo.

Deberán saber graduar los golpes de suerte o azar que aparezcan, no excederse en nada, cuidar holísticamente la salud, las relaciones afectivas, sobre todo con la pareja, donde la susceptibilidad estará a flor de piel, y la infidelidad puede llegar a ocurrir por hartazgo. Durante el año del perro deberá cultivar la paciencia china y ponerla en práctica. Ejercitar el ho’oponopono (técnica hawaiana de perdonar), la humildad, la modestia, y valorar a quienes trabajan por dentro y fuera de su vida.

El mono que haga los deberes conseguirá sus objetivos con éxito. Enfrentará asuntos legales, judiciales, problemas con hermanos, padres y parientes por una herencia; es recomendable que busque ayuda en las constelaciones familiares, eneagrama y terapias alternativas que irriguen sangre a su corazón. Tendrá que ser más cauto con quienes se acercan con «dobles intenciones» o quienes intenten sacarlo de su lugar, desprestigiarlo o chuparle el prana. Su estabilidad emocional estará en jaque; podría necesitar un retiro o tomarse un año sabático.

Gallo

kikirikí. ¿Cómo quedaron, queridos gallos, después de su revolucionario reinado? ¿Con nuevo plumaje o en carne viva? Este año será complicado. Con muchos altibajos, algunos accidentes, descalabros amorosos… tal vez premios, reconocimientos, nuevos amores y amistades. Los gallos de 1933 y 2005 serán los más sacudidos por el año del perro, sobre todo si nacieron en la hora, día o mes del perro. Los demás gallos también vivirán cambios, pero estarán mucho más enfocados que los dos mencionados. Los días más complicados son los del mono y su mes; para saber más se les recomienda ver un calendario chino de los diez mil años y prepararse para lo que sea, positivo o negativo.

Su amigo el perro les traerá un año de grandes reencuentros, alegrías, recompensas a los desafíos que enfrentaron en su año. Su estado anímico será estable, se despertará cantando boleros de Chico Novarro y se acostará con los hits de Sandro.

El duro tránsito por su año le pulió su autoestima y le brindó nuevas oportunidades para redescubrirse. Sus sentimientos emergieron como la lava del volcán Etna, y pudo diferenciarlos y seleccionarlos para sanar heridas, reconciliarse con sus seres más queridos, intuir nuevas relaciones peligrosas y no caer en el spiedo.

El año del perro será tiempo de cosecha de nuevos amigos y experiencias; se reunirán para plasmar nuevos caminos creativos, laborales y profesionales y tejerán la trama de solidaridad en la comunidad de los hombres con sinergia, agudeza de espíritu, imaginación y grandes logros.

Estará abierto, inspirado y creativo, y se dedicará a organizar la vida en el gallinero con su reconocida capacidad de líder, ejerciendo la disciplina.

Su corazón latirá al ritmo de la marimba, del dos por cuatro, del blues, según sea el problema a resolver. Una pasión lo desarraigará de su terruño y juntos construirán un nuevo gallinero e invitarán al zoo a compartirlo.

La familia lo demandará; crisis económicas serán el motivo de nuevas decisiones para reformular la constelación familiar.

Su naturaleza ordenada será clave para enfrentar los cambios abruptos en el mundo.

El gallo es solidario; tendrá el corazón abierto para integrar a los seres excluidos del mundo.

Su economía florecerá; tendrá propuestas para agrandar la empresa, fundar nuevas PyMES, participar en cooperativas de trabajo –rurales y urbanas– integrando gente de distintas culturas y cosmovisiones.

El gallo es idealista y práctico; durante el año del perro sabrá combinar su talento y expandir su canto a los cuatro vientos.

Tendrá que cuidar su salud holísticamente; las noticias familiares no serán del todo buenas, y es recomendable que haga alineación y balanceo con cautela, precisión y sentido común.

Sufrirá desilusiones de socios y amigos que lo pondrán en situaciones incómodas ante la justicia.

Será un año yin-yang; deberá apuntalar su salud, la pareja, y aprender el desapego.

Perro

Běn mìng nián significa «en esta vida», pero bajo el contexto de la astrología china significa «el año propio». Lejos de lo que parece, el año propio no es fácil. La dificultad durante el reinado del perro dependerá de su ego y de su capacidad para tolerar la frustración. La naturaleza curiosa del perro se verá recompensada por toda una variedad de sentimientos y experiencias que lo sacudirán una o dos veces al mes. Es mejor que se lo tome sabático –si puede– o que aprenda el arte elusivo del wu wei, que consiste en no forzar nada, ir con calma y en orden, ya que toda vez que quiera controlar los resultados de algo, saldrá perdiendo.

Este año será fuerte, de cambios y enseñanzas, por lo que hay que tomarlo como viene y no suponer absolutamente nada. Solo fluir, dejarse llevar y respirar. Ya pasará. Bienvenido a tu año, perro. Wu Wei.

El perro sabe que puede pasarle de todo en su año. Y en la vida, pues es el signo con más karma para indexar en esta reencarnación. Por eso, llegarán conscientes de las asignaturas pendientes.

que quedaron en el año del gallo e intentarán estar receptivos para agudizar el olfato, enfocar sus asuntos con el tercer ojo, ladrar más que morder, vacunarse contra la rabia y todos los virus que entraron en la cucha, y obedecer al amo interno. El perro es el médium entre el bien y el mal, el amor y el odio, la salud y la enfermedad, lo posible y lo imposible: su misión durante su año se encauzará con el Wu Wei, recuperar el aliento y ser cautos, medidos, diplomáticos en el momento de actuar.

El i ching nos guía a través de la Madre Tierra, repetida dos veces, kun sobre kun; momento de dar gracias, hacer ceremonias, pacificar las guerras desde sus orígenes, y sobre todo hacer las paces entre el hombre y la mujer.

Será un año humanista. Retornarán los rituales, y debido a la crisis demográfica, económica, social y política, el perro será el encargado de aportar ideas a corto plazo para reestructurar, desde su cucha, la realidad de su familia y amigos y, si tiene alguna responsabilidad social, la de su comunidad. El perro que haya aceptado su realidad podrá mejorar su calidad de vida; ser más austero, solidario, compasivo, cariñoso, y acompañar los procesos del prójimo con grandeza.

El perro peleador, egocéntrico y déspota será abandonado por el zoo.

El intercambio yin-yang con el universo es la base para que su salud sea el eje de sus logros durante este año. Retornarán las charlas íntimas con amigos de «allá lejos y hace tiempo», los mimos con hijos, padres y en la pareja fluirán; habrá una reformulación existencial.

Sabrá elegir con claridad sus nuevos objetivos; tendrá equilibrio entre la razón y el corazón y no se desviará del tao (camino).

Su espíritu aventurero estará zen, aquietado; escuchará sus voces interiores y podrá dejar atrás mandatos y sanar la constelación familiar.

Nuevas oportunidades golpearán su cucha; podrá integrar nuevos oficios, estudiar un arte que quedó en el placar de los recuerdos, y desarrollar nuevas técnicas de autoayuda.

Su espíritu flotará sin ataduras. Suerte en su reinado terrenal y a recuperar la alegría de vivir.

Chancho

El año del perro será una montaña rusa. Los chanchos se enfrentarán a sentimientos que no habían experimentado antes. Hay posibilidades de establecer compromisos fuertes que deriven en matrimonios civiles, negocios y contratos, eso se debe a que este año es para preparar el terreno para el año 2019, el del chancho. Les sugerimos que se apronten por medio de una correcta administración de tiempos, temas legales y, sobre todo, que tengan mucha calma, ya que algunos meses estará muy bien y en otros su salud física y mental no será de gran ayuda. Pero habrá momentos de absoluta felicidad, que vendrán acompañados de relaciones nuevas y viejas que le harán la vida muy entretenida.

El chancho llegará al año del perro pidiendo una tregua al movilizador año del gallo, que lo condujo al umbral de una nueva vida.

Son demasiadas asignaturas pendientes que dejó sin cursar; su amigo el perro le dará la oportunidad de encontrar su lugar en el chiquero con más calma y contención.

La afinidad entre ambos es favorable para que sienta que está decidido a ser protagonista y no coprotagonista de su destino.

El i ching le aconseja mucha precaución ante el doble peligro de lo abismal: su corazón está encajonado en una hondonada como el agua entre dos montañas. El hábito de dejarse llevar por otros y el de postergarse terminarán durante esta etapa.

Sincerar sus deseos, sus sueños y anhelos más profundos es el desafío que lo transmutará en un jabalí de pura cepa.

El chancho debe salir de la zona de confort que lo limita y lo mantiene entre dos mundos: el apego o el desapego; la independencia o la simbiosis; el arte o el trabajo rutinario, que no es por eso menos creativo, pero tiene horario fijo.

Su corazón necesita aire, estímulo, reencuentro con sus raíces, su pasado, le hace falta recomponer el tejido que se deshilvanó o deshilachó en la pubertad y quedó a la intemperie.

Debe ordenar el sistema familiar y ocupar el sitio que le corresponde. Salir a cazar y a pescar nuevas formas de sobrevivencia.

El año del perro será un buen pasaporte para encontrar el centro, su lugar definitivo para echar raíces, visualizar el cambio del planeta a resguardo. Su salud debe estar atendida holísticamente.

Los cambios intempestivos de hábitat, los trabajos que lo saquen de su vocación serán contraproducentes para su evolución.

En la familia habrá demandas; hermanos, sobrinos, tíos, le reclamarán más presencia y colaboración para poner en orden papeles y cuentas.

Si tiene un cambio de actitud en su conducta notará el aumento en cada sector de su vida.

Es un año de reflexión y acción (taichí), de medir los cambios con sensatez y de no hacer nada de lo que pueda arrepentirse después.

Tiempo de reinventarse con su talento, oficio, capacidad de trabajar en equipo, de proponer ideas a la comunidad, y de ser una persona con la que se puede contar. Estará más sociable, alegre, comunicativo, predispuesto a estudiar algún instrumento musical y autoabastecerse.

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