Bebía té, hacía su cama y comía rosas de los jardines. Pero todo se torció.

“Hasta hace poco todavía teníamos gente que lo recordaba caminando por el pueblo con los niños. Solía meterse en los jardines y comer rosas” explicaba Margaret Groom, una archivista de la localidad de Uley, recordando a John Daniel.

Ahora, en un nuevo libro sobre la historia de Uley, Ms Groom ha recopilado una serie de fotografías del gorila que 100 años atrás vivió como uno más entre los habitantes del pueblo.

John había nacido a muchos km de allí, en Gabon, donde fue capturado siendo solo un bebé después de que unos oficiales franceses dispararan a sus padres. Llegó a Francia en 1917.

Pronto fue puesto en venta en los grandes almacenes londinenses Derry & Toms, donde Rupert Penny, alcalde de Londres, lo compró por 300£ (el equivalente a 25.000£ a día de hoy).

En Londres lo educaron y le enseñaron “buenos modales” y al año siguiente Miss Edna Cunningham, la hija del alcalde, se llevó al bebé gorila a Uley, donde quedo a cargo de su tía Alyse Cunningham.

Ella lo acogió en su casa de campo y lo crió como si fuera un niño: John tenía su dormitorio, hacía sus necesidades en un orinal e incluso sabía hacerse la cama. Lo apodaban Sultán, y le encantaba pasar el rato paseando con los niños del colegio.

“Los niños solían llevarlo por ahí en una carretilla. Él sabía perfectamente en qué casa tenían buena sidra, y solía ir allí a menudo a pedir una taza” recordaba Ms Groom. “También estaba fascinado por el zapatero del pueblo, le gustaba mirarle mientras reparaba zapatos. Tenía su propio dormitorio, sabía encender y apagar las luces con el interruptor y usar el inodoro, hacía su propia cama y ayudaba a limpiar los platos”.

La señora Cunningham se lo solía llevar a su casa de Londres donde la acompañaba a sus cenas de gala y a tomar el té por las tardes.

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Pero John siguió creciendo, y en tres años pasó de ser una cría de 14 kg a un gorila adulto de 95 kg. Cunningham ya no se veía preparada para seguir haciéndose cargo de él. En 1921 se lo vendió a un americano por 1000 guineas, creyendo que iba a ser enviado a una residencia en Florida, pero el hombre la engañó.

John había sido adquirido para ser explotado en un circo. Al llegar a EE.UU. el 28 de marzo de 1921, decidieron exponerlo en el zoo de Madison Square Garden de Nueva York primero. Rápidamente su salud empezó a deteriorarse, se cree que por la añoranza que sentía por Miss Cunningham.

Se le envío un mensaje urgente desde el zoo en el que se podía leer: “John Daniel te extraña y su vida pende de un hiño. ¿Podrías venir al menos una vez? Sobra decir que consideraremos un privilegio hacernos cargo de todos sus gastos. Responda en seguida”.

Miss Cunningham se embarcó de inmediato, pero John murió de neumonía antes de que llegara. Tenía cuatro años y medio. Su cuerpo fue disecado y donado al Museo Americano de Historia natural, donde está expuesto desde 1922.

Vía: PlayGroundMag

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