Cuando hablamos de algo frío o caliente pensamos en el sentido del tacto, que es el que nos permite distinguir la diferencia de temperatura. Pero, ¿podrías distinguir la diferencia con el oído?

Hagamos un experimento que tomamos prestado del divulgador británico Steve Mould. Los siguientes sonidos corresponde a una persona vertiendo agua fría y agua caliente en un vaso, no necesariamente por este orden. Escúchalos y decide cuál te parece cuál:

Audio 1

Audio 2

La solución está en el siguiente vídeo, y la respuesta, en español, la ponemos debajo:

El primer sonido corresponde al agua fría y el segundo al agua caliente. Lo que sucede, explica Mould, es que la temperatura afecta a la viscosidad del fluido, de manera que el agua fría es menos más viscosa y el sonido que produce al caer es más agudo. Algo parecido pasa con la miel fría y caliente, solo que en el agua el cambio es menos “visible”.

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Lo interesante en todo caso es que casi todos habréis acertado a la hora de identificar los dos sonidos, y esto es así porque aunque no seamos conscientes de ello, tenemos una gran experiencia acumulada sobre este tipo de de detalles cotidianos, como cuando vertemos agua caliente para hacer un té. Nuestro cerebro detecta señales a nivel inconsciente que no hemos llevado a nivel consciente.


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